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Vulpes está reconocida como la primera banda punk femenina del estado español.
Se formó por primera vez en el Bilbao de 1980, apenas hacía 5 años de la muerte de Franco. Es importante situarse en el contexto de la época para comprender cómo cuatro chicas con muy poca experiencia musical pero muchas ganas de gritar su rabia pudieron llegar de la noche a la mañana a escandalizar las mentes más conservadoras y machistas de un país que aún se desperezaba del franquismo.

Vulpes se formó por primera vez en 1980. Loles Vázquez, guitarrista original de la banda fue quien dio rienda suelta a su deseo de formar un grupo femenino y demostrar que las chicas también tenían algo que decir contra el sistema que las oprimía. El nombre del grupo es un término en latín que significa "zorra", referido al animal, y que es específico para el género femenino. Este rasgo de género y el doble sentido fueron las razones para que a Loles le pareciera el nombre perfecto.
Tras una larga procesión de candidatas y alguna actuación esporádica, el grupo se asienta definitivamente cuando se juntan las hermanas Loles y Lupe (guitarra y bateria), Begoña al bajo y Mamen a la voz. Con esta formación comienzan a ensayar y componen un repertorio de cerca de 20 canciones con las que salen a escena.

Acababan de llegar los socialistas al poder y la televisión, ahora en sus manos, se liberó por un momento de la soga de la censura. En mayo de 1983, Carlos Tena, director del nuevo programa "Caja de Ritmos", emitía un video de las Vulpes interpretando la canción "Me gusta ser una zorra", que provocó un escándalo a nivel nacional por su contenido "obsceno". Ríos de tinta corrieron por las páginas de los diarios más conservadores y las revistas más sensacionalistas. El Fiscal General del Estado interpuso una denuncia contra la autora e intérprete de la canción pero ésta nunca llegó a una sentencia firme El escándalo sirvió de trampolín para que Vulpes comenzara una larga serie de conciertos por todo el estado dándose a conocer entre un público que acudía curioso a ver "algo escandaloso".

Fueron incomprendidas por una mayoría de gente, pero para quien vivía el naciente punk rock de principios de los 80 se convirtieron en un mito. Su rápida ascensión y caída fue la consecuencia de una desproporcionada fama que ellas nunca buscaron y que no supieron ni pudieron controlar. A sus espaldas quedó la grabación de un single con dos temas: "Me gusta ser una zorra", probablemente el tema más maldito de la historia del punk de este país, e "Inquisición", un tema que de haberse emitido en Tv, hubiera resultado más escandaloso aún que el anterior, por atacar a la "sagrada institución de la Iglesia".

En 1983, sólo unos meses después del vertiginoso despegue, las Vulpes se separaron por la crisis interna que vivía el grupo. En 1985 se juntaron para actuar en un concierto organizado para detener el cierre de una sala mítica en Bilbao. Allí volvieron a escena entre grupos como Eskorbuto, RIP, Cicatriz; Kortatu, MCD. Quizás fue la mejor actuación de unas Vulpes que ya no tenían la presión de años anteriores y que tocaban entre los suyos, entre quienes las comprendían. Este concierto, grabado desde la mesa con mala calidad, ha sido hasta hoy el testimonio más importante que ha pasado de meno en mano entre los numerosos seguidores y ha servido para dar a conocer el repertorio completo de Vulpes durante muchos años.

El pasado noviembre 2004, reaparecían en Bilbao en un homenaje organizado en memoria de los diez años de la muerte de Lupe (batería), en el que catorce bandas punk de todo el estado participaron desinteresadamente y al que acudieron unas cuatro mil personas.

Vulpes vuelve ahora a los escenarios en un viaje relámpago, como es usual en ellas, para hacer una serie de conciertos que culminarán con la grabación de un disco que recoja el fruto de una experiencia vivida, aún latente y dejar así cerrado el ciclo vital de esta enigmática banda.